La frustración al usar modelos de lenguaje radica en la expectativa de respuestas deterministas, mientras que estos operan por probabilidad. Para optimizar su uso, es clave cambiar la mentalidad hacia la gestión por objetivos y mantener una higiene operativa adecuada, evitando información errónea que contamine el contexto del modelo.
El LLM no es una calculadora: es un altavoz de tu propia competencia